• 24 de marzo de 2026 09:18

Día de la Memoria: la larga búsqueda de justicia y verdad por los desaparecidos entrerrianos

Este 24 de marzo se conmemoran 50 años del golpe cívico-militar en Argentina, un hito oscuro que marcó a fuego a la sociedad, dejando un legado de dolor y preguntas sin respuesta. A medio siglo de aquella fecha trágica, el país sigue buscando justicia y revelando las verdades ocultas de aquellos años oscuros. Entre ellas, la historia de los entrerrianos desaparecidos, que no solo sufrieron la represión en su provincia, sino que también vivieron el exilio forzado y la muerte en distintas ciudades de Argentina.

Entre Ríos, como muchas otras provincias, no estuvo exenta de las consecuencias de la dictadura. Decenas de entrerrianos fueron víctimas de la desaparición forzada, un crimen que se extendió por todo el país, pero que encontró en esta región una marcada brutalidad. A lo largo de los años, las familias de los desaparecidos han mantenido viva la memoria, desafiando el olvido y la impunidad. Hoy, 50 años después, la provincia sigue siendo un epicentro de búsqueda de justicia.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Raquel Negro, quien, tras ser secuestrada en Rosario, fue trasladada a Paraná donde dio a luz a mellizos en el Hospital Militar. Esta maternidad clandestina, un lugar que ocultó muchos horrores, fue revelada gracias a las investigaciones sobre los delitos de lesa humanidad. Raquel fue una de las víctimas más visibles, ya que su hija, Sabrina Gullino Valenzuela Negro, recuperó su identidad en 2008 y desde entonces ha buscado a su hermano mellizo, quien permanece desaparecido.

El número de desaparecidos entrerrianos es estimado en alrededor de 300, aunque muchos de ellos fueron secuestrados en otras ciudades y sus destinos aún permanecen inciertos. Un dato relevante es que 23 personas fueron vistas por última vez dentro de la provincia. Este número ha crecido con el tiempo, pues en 2005, cuando se conformó el Registro Único de la Verdad, se hablaba de menos de 100 víctimas. Actualmente, la cifra asciende a 299 personas, todas ellas incluidas en los informes que se han presentado ante CONADEP, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y REDEFA.

De este total de víctimas, solo 27 han sido restituidas desde el regreso de la democracia. Entre ellos, algunos de los nombres más conocidos de Entre Ríos: Néstor Américo Balleiro, Juan Francisco Belmar, María Luisa Buffo, María Luisa Cavallini de Balleiro, Oscar Alfredo Dezorsi, Victorio Ramón “Coco” Erbetta, y muchos más, que fueron detenidos y desaparecidos en circunstancias misteriosas. En varios casos, los informes oficiales los dieron por muertos en enfrentamientos falsos o accidentes que nunca se esclarecieron.

Además, se sabe que muchas de las víctimas no eran originarias de Entre Ríos, sino que fueron traídas desde centros clandestinos de otras provincias, y en su mayoría fueron reportadas como muertas en situaciones fraudulentas, ocultando la verdadera causa de sus muertes. Estas historias fueron reveladas gracias al trabajo incansable de abogados y querellantes, como el caso del abogado especializado en derechos humanos que ha permitido avanzar en las causas judiciales.

Aunque los juicios por delitos de lesa humanidad han permitido arrojar algo de luz sobre lo ocurrido, aún queda mucho por hacer. Numerosos imputados han sido condenados, pero la mayoría de los responsables siguen en silencio, sin revelar los nombres de todos los involucrados en el proceso de represión. De las 29 personas procesadas o condenadas por estos crímenes en la provincia, solo tres se encuentran actualmente en prisión.

El Día de la Memoria es una oportunidad para reflexionar sobre la magnitud de la represión que sufrió la sociedad argentina, y especialmente los entrerrianos, durante aquellos años. La búsqueda de justicia continúa siendo una deuda pendiente, pero también un recordatorio de que la memoria es clave para no repetir los errores del pasado. Mientras las nuevas generaciones siguen luchando por la verdad y la justicia, la provincia de Entre Ríos, al igual que el resto del país, mantiene viva la esperanza de un futuro donde los crímenes de la dictadura sean totalmente esclarecidos y sus responsables, finalmente, rindan cuentas.

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