• 2 de febrero de 2026 18:16

La Fusta Digital: el portal del apriete y la difamación

Lo que antes era periodismo hoy se convierte en un arma. La Fusta Digital cruzó la línea: falseó una imagen, mintió deliberadamente y lanzó una maniobra de desprestigio contra una mujer para golpear políticamente a un candidato. Lo que hay detrás no es error: es operación sucia, avalada —según versiones firmes— desde el propio Ministerio de Seguridad y el Gobierno provincial.

Hay límites que ni el periodismo militante ni el partidismo disfrazado de prensa deberían cruzar. La Fusta Digital los rompió todos. El sitio, conocido por su tono extorsivo, su permanente práctica de ataques personales y su oportunismo político, volvió a mostrarse tal cual es: un portal sin ética, sin rigor y sin vergüenza.

Griselda Bordeira

Esta vez usaron la imagen de una mujer inocente para intentar instalar un escándalo. En una publicación cargada de mala intención, presentaron una foto adjudicándosela a Griselda Bordeira, exfuncionaria de Sergio Varisco, vinculándola falsamente con un encuentro de policías y retirados que apoyan a candidatos peronistas. La maniobra era burda, pero el daño fue inmediato: se trataba de otra persona. La foto no era de Bordeira. La confusión no fue un descuido: fue premeditada.

Fuentes de Casa de Gobierno sostienen que la operación habría contado con el aval político del ministro de Seguridad, Néstor Roncaglia, lo que agrava todavía más el cuadro. Si un funcionario del gabinete impulsa o permite una acción mediática destinada a ensuciar a una mujer y golpear a un candidato, ya no se trata solo de una práctica periodística ruin, sino de una estrategia de manipulación institucional.

La Fusta Digital se ha convertido en un espacio que vive de sembrar miedo, de publicar por encargo y de extorsionar a través del descrédito. No hay investigación, no hay datos, no hay periodismo: solo operaciones. No hay escrúpulos cuando se usan rostros, nombres y reputaciones como piezas descartables de una guerra sucia. Lo que antes era un portal de noticias hoy es una máquina de difamación, que actúa como brazo mediático de sectores del poder con intereses muy concretos.

El periodismo tiene una función: informar

Lo que hace La Fusta Digital es exactamente lo contrario: desinformar, manipular y degradar la profesión. Cada nota falsa, cada publicación armada para dañar, cada operación ordenada desde los despachos oficiales, son un golpe directo a la credibilidad de los medios y a la salud democrática.

El uso mentiroso de una foto es apenas el síntoma visible de una enfermedad más profunda, la naturalización de la mentira como herramienta política. Y mientras portales como La Fusta Digital sigan actuando con impunidad, la verdad será la principal víctima.

Porque lo que acaban de hacer no es periodismo. Es extorsión pública con firma digital.

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