• 3 de mayo de 2026 06:20

Paraná: la reconstrucción de la muerte de Gabriel Gusmán en barrio Capibá brindó precisiones

Este viernes al mediodía se llevó adelante la reconstrucción del crimen de Gabriel Gusmán, hecho sucedido en septiembre de 2018 en barrio Capibá. La medida permitió a las partes contar con precisiones sobre la dinámica del hecho y las posiciones que asumió la víctima y los policías imputados.

Alejandro Grippo, juez técnico del juicio por jurados que se debate desde el martes para determinar las responsabilidades de los policías Diego Íbalo y Rodrigo Molina en la violenta muerte de Gabriel Gusmán, sucedida el 25 de septiembre de 2018 en barrio Capibá, fue quien dirigió la reconstrucción del hecho que se realizó este viernes en el populoso barrio ubicado en el sureste de Paraná. Tal como viene sucediendo en las anteriores audiencias en el salón de Actos del Poder Judicial, Grippo condujo la medida, con severidad y atención y contuvo a las partes, que volvieron a sostener apasionados cruces respecto de sus posiciones.

La medida que se llevó adelante a siete años del crimen se inició a las 12:24 en la esquina de las calles 924 y 939, en una de las esquinas del barrio donde se encuentra una precaria cancha de fútbol y una placita humilde. En medio de un riguroso operativo de seguridad que contó con la participación de efectivos de la Policía de Entre Ríos y de Gendarmería Nacional, el juez y las partes recorrieron el lugar ante la curiosa mirada de unos pocos vecinos que siguieron con poco interés el despliegue de móviles y personas ajenas al paisaje del lugar.

En la reconstrucción se utilizó el móvil 1021 que llegó aquel trágico mediodía al barrio Capibá. Se pudo observar cómo atravesó la cancha de manera diagonal hasta ubicarse en la calle, a metros del ingreso a un amplio callejón peatonal, donde cayó Gusmán después de una breve persecución. La medida pudo determinar que entre el lugar donde cayó Gusmán y los policías imputados existió una distancia de 49,5 metros. Esta distancia es la que existió entre la posición en que quedó el cadáver de Gusmán y la vaina servida que se halló en las primeras diligencias investigativas y fue disparada por el arma de uno de los funcionarios.

La medida también clarificó la correspondencia de los testimonios de dos vecinas, una era la pareja de un hombre apodado Chano, que mantuvo un altercado con Gusmán minutoa antes de la balacera que motivó que se llamara a la Policía. Según se pudo determinar, el relato que ambas prestaron en Tribunales coincidió con lo que se pudo ver en el terreno. Ambas expresaron que tenían una vista clara y despejada y pudieron ver parte de la persecución, que Gusmán le disparó a los funcionarios y el accionar de los funcionarios que repelieron la agresión.

Dejó en evidencia además una nueva supuesta contradicción en el testimonio de un testigo presencial que habría cambiado en tres oportunidades su testimonio. En la jornada del jueves se pidió su procesamiento por el delito de «Falso Testimonio», puesto que en la audiencia su declaración exhibió contradicciones con lo que había manifestado, bajo juramento de decir verdad, en 2018, cuando señaló que no vio caer a Gusmán. El jueves dijo que sí lo vio caer y hoy dijo que vio cuando la Policía disparó y vio a Gusmán en el piso. Además fue parte de la reconstrucción un testigo que está preso con condena porque fue hallado culpable de dos crímenes, que sostiene la versión de una ejecución.

Los roles

El sospechado de disparar es Molina, en tanto que a Ibalo, que también disparó, se le imputa no haber impedido que su compañero descienda del móvil, pusiera rodilla en tierra, adoptara posición de disparo y lo hiciera impactando en la nuca del joven que huía pero en ese instante habría detenido la carrera, situación que fue aclarada por un forense de larga experiencia en Tribunales que en una audiencia precisó que el cuerpo estaba en movimiento cuando recibe el impacto de bala. Los funcionarios son asistidos por los letrados, Daniel Rosatelli, que en el caso de Molina cuenta con el acompañamiento de Miguel Cullen, y en el de Molina, con Patricio Cozzi.

La querella autónoma –puesto que Fiscalía dispuso el archivo provisorio de la investigación- le atribuye a Molina que «el 25 de septiembre de 2018 aproximadamente a las 12:15, en una cortada publica situada por calle 941 a metros de calle 924 del barrio Capibá de Paraná, haber dado muerte a Gusmán, en circunstancias en que Molina e Ibalo, en su calidad de funcionarios de la Policía de Entre Ríos, se hicieran presentes en tal lugar a bordo del móvil 1021 conducido por Ibalo, a raíz del llamado efectuado por una vecina a la División 911 y Video Vigilancia de la PER solicitando la presencia policial por un altercado allí suscitado, e iniciaran una persecución de Gusmán, efectuando durante la misma Ibalo al menos un disparo contra aquel, y causándole la muerte Molina a consecuencia del tiro que le perpetrara con su pistola reglamentaria FM Browning, calibre 9 mm, ingresando el proyectil en la región parieto-occipital izquierda provocando destrucción de masa encefálica por pasaje de proyectil disparado por arma de fuego…”. #ImpactoDeNoticias

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