• 11 de marzo de 2026 13:31

Fuerte rechazo de los vecinos de Paraná al cura que conectó su muro a 220: “Una trampa hecha para matar”, señalaron

Vecinos de calle Lamadrid en Paraná expresaron su indignación por el caso de Esteban, el niño de 12 años que estuvo al borde de la muerte tras recibir una descarga de 220 voltios por un muro electrificado. El propietario de la vivienda es el sacerdote César Smith, quien había montado una instalación eléctrica clandestina.

“Es una trampa mortal, hecha para matar a alguien directamente”, señaló José, uno de los vecinos de la zona.

Una vez que el niño fue trasladado de urgencia, vecinos y policías comenzaron a revisar el lugar para entender qué había ocurrido. Según los testimonios, la instalación no fue producto de un cable pelado accidental, sino de una maniobra totalmente premeditada.

“Cuando se sube el oficial a mirar, me dice: ‘Mirá, había un alambre atado a la malla sima que entraba hasta una silla de madera, y ahí tenía un empalme que iba directamente para la casa’. Estaba con intenciones de que alguien que entre quede pegado“, explicó Lucas, el vecino que le practicó RCP a Esteban y que tiene conocimiento de temas de electricidad.

“El alambre estaba sobre la malla y envuelto en forma de bobina, y de ahí estaba pasado a 220v. Estaba hecho de una forma para que, hasta que no se sobrecaliente, no salte la térmica o el disyuntor si no tiene tierra. Está hecho para matar a alguien electrocutado“, añadió.

La situación pudo haber terminado en una tragedia aún mayor. Lucas indicó que, de no haber tenido su calzado dieléctrico de trabajo, él también se podría haber electrocutado al intentar despegar la pierna del niño de la malla sima.

El doloroso relato de Lucas sobre el momento del rescate conmovió a todos: “Cuando empezó a respirar luego del RCP, me volvió el alma al cuerpo”. Afortunadamente, como confirmó el papá de Esteban en las últimas horas, la recuperación del menor muestra un grado de avance “hora a hora” en el Hospital San Roque, donde los médicos tratantes analizan la posibilidad de pasarlo a una sala común.

Mientras la familia de Esteban celebra el milagro de su recuperación, en el barrio crece la bronca contra el sacerdote. Una vecina afirmó que, delante de la Policía, Smith no mostró arrepentimiento: “Le pregunté si sabía lo que hacía y dijo que sí. ‘¿Sabías que hubieras podido matar a alguien?’, le pregunté, y me dijo que sí. Es un grado de maldad incomprensible”, concluyó.

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